domingo, 8 de marzo de 2020

Profano.

Mi corazón está roto.
Siempre lo ha estado.

Pretendí ser
como cualquier otro
pero soy soy demasiado débil
como para
ser culpable.

Pon un arma en mis manos
y unas cuantas palabras de odio.

Eso será todo
lo que necesitaré
para cumplir mi palabra
y arrastrarte
a mi infierno.

Conoces mis trucos
pero no todos mis secretos.

Sólo se trata
de mi manera
de intentar sobrevivir
el lavado metal
que me recetaron.

Las palabras sólo son
placebos estériles.

Una cinica sonrisa
promete hacer lo correcto
su mirada siempre será
una frecuente
pesadilla.

No necesito terapia
sólo tengo una enorme resaca.

Intentaré dormir
pero el averno tiene
otras planes
para esta noche.
Es una pena.

Gracia perdida.

Desde aquella vez que cerraste los ojos, con enorme decepción y las lágrimas trazaron el contorno de tu rostro. No he logrado conciliar el sueño. Tu voz sigue merodeando las noches interminables en las que juego a hacer de mi sombra el recuerdo vivido de la conciencia imaginaria, de quien solías ser tu, en quien solía confiar. Verás, me he vuelo un poco solitario, lo suficiente como para que expresar lo que siento sea sólo una molestia más. Que no te sorprenda entonces que el odio, me resulte tan, pero tan liberador y vigorizaste.

Aprendí tres de cosas ese día: La primera es que intentar cambiar quien soy es una perdida de tiempo y la segunda fue que no importa cuanto me engañe a mi mismo lo cierto es que soy incapaz de encontrar un lugar en el mundo al cual pueda pertenecer... La tercera fue la más importante y es que al parecer cualquier intento por salir de las sombras será inútil. Así que sólo me queda esperar a que las cosas cambien o todo termine, lo que pase primero.

Porque incluso cuando han pasado, no sé cuantos años, sigo manteniendo un culposo vestigio de esperanza... Tan despreciable como para querer arrancar cada uno de los días pasados de mi memoria a punta de brutales descargar.

¿Que puedo decir? Se supone que yo soy el enfermo que debe ser retenido ¿Por qué he de oponerme a su omnipotencia?

Honestamente prefiero seguir su juego que intentar demostrar que tan ciegos son en realidad, pero bueno, eso es algo que tu ya debes de saber. Así que simplemente seguiré sumergido en el delirio, sin importarme acaso si mi humanidad se extingue lentamente, es un sacrificio que ofreceré con gusto. Sé buen cuanto deseas que abandone esta prisión, a la que me has confinado. No tengo motivos, para romper el silencio, mirarte a los ojos y declarar cuanto te he extrañado.

Perpetuo.

Vuelve a mostrarme mis errores
como si acaso pudiera olvidar
como es que terminé metido en esto.

No necesito escucharte
pero de cierto modo es bueno
quebrantar las barreras del exilio
y tocar de nuevo tu rostro.

Aunque sea por un momento
volver a la tierra de los vivos
bajo una sombra indiciosa.

Te mostraré mi mejor sonrisa
esperando no lucir espeluznante.
Siempre me ha resultado imposible
lucir un poco consciente.

Desde el día en que el cristal
finalmente se quebró
le di la espalda al mundo.

No puedo cambiar eso
pero al menos intentaré
recuperar el tiempo perdido
y una que otra proesa olvidada.

Sólo dame la oportunidad
de respirar un momento
y aliviar las nauseas.

sábado, 7 de marzo de 2020

Somnolencia.

Te dije miles de veces
que no me importaba conseguir
una asquerosa vida.

Ni me importaba
lo que el futuro tuviera
que decir
al respecto.

¿O acaso se tratará
de otra cosa que no
logro recordar?

He vivido tus sueños
y al mismo tiempo
los he desechado
cual simple basura.

Sabes bien que 
el paraíso terrenal
me pertenece.

Así que ya deja
de mirarme de esa manera
y solamente
habla, carajo.

Cuéntame tus tragedias
que no hay nada que me importe
más que tu bienestar.

Mi corazón
se ha convertido en piedra
y ahora soy inmune
a cualquier cosa

Que puedas regurgitar
como intento de excusa
por haberme desterrado.

Una bala

En un instante
mi soledad
se termina
y vuelvo
a respirar.

Nunca importó
cuanto intentará
tratar de evitarlo.

Desde el principio
cada una
de mis decisiones
me condijo
a este momento.

El recuerdo el dolor.
Lo único que aun
logra destruir mi cordura.

Debo olvidar
cada día
de esta vida
y volver
a encarar el delirio.

El tiempo escapa
entre mis dedos
pero no lo necesito.

Un ar de momentos bastan
para mostrarte
mi verdadera esencia.

Ahora sé que
debo hacer
para lograr causar
aún más
desgracias.

viernes, 6 de marzo de 2020

Sólo aparece.

         Seamos de nuevo
                  rayos de luz
               ante los ojos
      de los rostros hipócritas.

           He visto miles de veces
              cómo es que termina
              esta obsena profecía.

               Conocí la desdicha
            dentro de una celda viviente
               apartado de aquello
            que me hacía sentir vivo.

              He abierto los ojos
            y vi aquello que el destino
                     suele callar.

              No hay nada que puedas hacer
                        para lograr escapar
             ya lo he intentado y sé
             de lo que eres capaz.

       Deja ya de esconderte.
            Será mejor que terminemos
     con esto de una buena vez.

        Cobijado por el frío
              y el martirio demente
      al cual me he entregado
            esperaré la hora.
       
              En que resuenen
       los vientos de desdicha
               y el sol desaparezca.

Marcas negras.

Conjura mi presencia
e intenta mantener
tu adorable cordura.

Me temo
que no podré
quedarme
por mucho
tiempo.

Este nunca
será mi lugar.

He de consagrar
tus horas finales.
Sólo eso.

Y al fin podré
descansar en paz.

Grita mi nombre
en tus peores momentos
e intenta no contagiarte
de mi pútrida esencia.

Enternece
los recuerdos
que el tiempo
se ha encargado
de enterrar.

Te conozco bien.
Tal vez: demasiado.