cada segundo de las visitas
a aquel maldito lugar.
Los cielos eran azules
y las posadas baratas.
¿Puedes culparme
por hundirme en la nostalgia
de mi mejores momentos?
Volvamos a comenzar
con la danza de la muerte.
Entre la realidad y lo que
me he atrevido a mostrarte
hay una gran distancia.
La frialdad de la llama verde
se hace carne y hueso.
Los otros dioses
han cantado tu nombre
y por eso estoy aquí.
El amarillo viste
las velas cambiantes.
Esencia misma
de la benevolencia
del primigenio.
Imagen generada por IA
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