cómo para saber a dónde
pertenece mi alma.
Una vida perdida.
El derroche de emociones
y el corte con la realidad.
Pocas cosas en este mundo
pueden hacerme feliz.
El mañana es desolador.
Promesa de dolor y miseria.
No puedes culparme
por destruir mis órganos
con tal de evitarlo.
He sentido el llamado.
Sé qué de no hacer nada
mientras tenga la oportunidad
me arrepentiré más que nada.
El tiempo me lo ha demostrado.
Este no es el canto galante
de algún hijo de puta.
Es el grito desesperado
de quien necesita por fin
ser perdonado y llevado
al puto Valhala.
Imagen generada por IA
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