Lo que tengo que hacer es simplemente monstruoso pero a pesar de toda la culpa que llegue a cargar sobre mis hombros sé que al final siempre terminaré encontrando una muy buena razón para seguir con la barbarie a la que me he opuesto con toda mi supuesta dignidad moral. Te cargo con toda la ilusión que puedo cargar y seguiré amándote después de que el mundo perezca.
Mi querida Adri:
Sé que tal vez podrían existir
las palabras adecuadas para hacerte sentir
algo por mí pero prefiero saber que al fin
encontraré el camino prometido.
La manera de poder reconciliarnos
y juntos derribar aquella lápida
que yace entre los árboles
de un bosque olvidado.
Sólo la encontrarás
en mi vil palabra.
No puedo culparte
por negarte a creer
cualquier cosa que salga
de mi asquerosa garganta
pero ya no tengo nada
que me importe perder.
Tal vez tan sólo
otro mal chiste.
Oculto en las barreras
de la desconfianza
y mi tendencia
a malgastar mis pocas
oportunidad de vivir.
Sabes lo qué de verdad me importa.
Sabes que sólo tú dolor y muerte
podrán darme la paz.
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