de violencia virtuosa que
me hace creer en los milagros.
Puedes sentir mis garras.
No me muestres
tu absurda
estrella de David.
A menos que quieras
mi orina en tu boca.
No hay dios que
se atreva a detener
a las llamas de los justos.
Me repugna saber que tal vez esa degradación te haga sentir lo suficientemente caliente cómo para acosarme cómo lo hiciste con las madres e hijas de las pobres que acudieron por la poca ayuda que pudimos ofrecer.
Existe cierto cromosoma que me hace detestar a la mierda viviente.
Mereces ser por siempre ridiculizada
cada vez que tu estúpido rostro
se atreva a mostrarse.
Imagen generada por IA
https://dream.ai/create
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