Hacia donde sea
que pueda dirigirme
termino encontrándome
con la misma silueta.
Debo aceptarlo.
Eres parte de mi.
Esa es la cruda realidad
y no existe remedio
para esta maldición.
Nunca podré perdonarme
por haber permitido
que mis pecados me arrebatarán
lo más preciado que tenía.
Pero no hay nada
que pueda cambiar.
Sólo queda revivir
aquel momento incrustado
dentro de mi memoria.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario