lunes, 4 de marzo de 2019

Sin nombre.

Ahogado en mi propia miseria
movido sólo por un deseo de venganza
que callara las voces internas.

Al encontrarme entonces
atado de pies y manos
justo como el animal rabioso
que se supone que soy.

Retorcía mi cuerpo
justo como en aquellos tiempos
en mi infierno personal.

Fue cuando pude recobrar
la consciencia
sólo para revivir un trauma
fuertemente reprimido.

De nuevo el dolor
me hizo perder el control
y mi humanidad.

Desde aquel maldito día
puedo decir que conozco bien
a mis demonios internos
y lo cierto es que: No quiero cambiar.

domingo, 3 de marzo de 2019

Un triste juego.

Dijiste conocer mi mente
pero sólo era una mentira.

Lo cierto es que nunca hable
sobre mis miles de trucos.

Cuanto quisiera
poderme conformar
con algo tan egoísta.

La vida propia
siempre
pierde valor
al negociar
con las estrellas.

Esta noche hay motín
en el hospital.

Los dementes
correremos hacia la libertad.

Inclemencia.

No entiendo por qué
debo siquiera
pertenecer a un mundo
creer tu dogma
y vender lo que soy.

Procuraré que esta noche
sea la última en verte.

Cuando escucho
tu parloteo interminable
sobre todo aquello
que debo cambiar.

Si es que quiero
llegar a tener una vida.

Abres la boca
sólo para decir
la misma mierda
que he escuchado
por años.

Ya no puedo soportar esto
no me importa perderme.

Un nombre maldito
es lo único que quedará de mi
aunque nunca esperé
merecer algo más.

Tan vacío y desesperado
no es que tenga otra opción.

Negado.

Puede que sea un tanto cruel
pero todo es mejor
que en realidad conocerme
y ver la triste verdad.

No soy nada de lo que crees.
Este no es mi rostro.

Esta noche
he de convertir un dulce sueño
en terror nocturno..

Pude ver en tus ojos
un apego que nunca sentí
y con el cual no quiero
tener que lidiar de nuevo.

Sin importar que tan fuerte
sea la magia que me atraiga.

Lo siento.
No puedo permitirme
volver a caer.

sábado, 2 de marzo de 2019

Espectador.

He abandonado la piedad
sólo me impulsa la ira.
un dolor refinado
con la fuerza del odio.

No hay lágrimas hipócritas
que puedan salvarte.

Esta vez.

No es mi mano
la que manipula tu destino.

Tampoco depende de mi
escuchar tus últimas palabras.

Sólo puedo observar
desde lo lejos
como es que se acerca
y prepara
el golpe fulminante.

Tus palabras.

Puedes mostrarme
las cicatrices que cargas
y pretender
ganarte mi lastima.

He visto lo suficiente
como para saber
cual es tu verdadero rostro.

No es tan malo
como parece.

Sólo otra herida
que sana con el tiempo.

Créeme cundo te digo
que hay cosas peores.

Déjame arrastrarte
hacia donde
ni en tus peores pesadillas
creíste llegar.

El tiempo se convierte
en dulce veneno.

Una cereza
induce a la locura.

Partamos hacia la obscuridad viviente
a la que suenen llamar
tan temerosamente "Infierno".

Lárgate de mi cabeza.

Cuanto quisiera escapar
terminar con todo en un segundo
y nunca volver a soñar.

Escapar de tu incesante recuerdo.

Como una pesadilla,
Como una terrible enfermedad.
Como una herida eterna.

Así he de cargar contigo.
¡Oh! Querida mía.

Como un recuerdo reprimido.
Como un desgarro del alma.

Como mi mayor derrota.

Sólo me queda esperar
a que todo esto termine de consumir
lo poco que queda de mi.

Mírame y no dejes de sonríe
sé muy bien que siempre
me has querido ver tan abatido.
Una vez más en el fondo.