mi vida sigue siendo
un monumento a los caídos.
Me he vuelto adicto al dolor y a mi propia sangre
después de haber intentado olvidarte.
No me pidas terminar con mi único propósito.
Me he vuelto adicto al dolor y a mi propia sangre
después de haber intentado olvidarte.
No me pidas terminar con mi único propósito.
Sabes que mi sangre es tinta poética .
Veinte palabras
me acercan al mundo
entre tus piernas.
Pocas cosas me importan lo suficiente
cómo para volver a molestarme
en despertar de mi largo sueño.
Las feministas
y las loqueras pueden
chupar mis bolas.
Hasta ahora he vivido
sin que me mi futuro
y eso jamás podrá cambiar.
Los años han pasado.
Lo importante es que
podrás encontrarme
al final del pasillo.
Imagen generada por IA
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