viernes, 2 de noviembre de 2018

Aparición inesperada.

En noche taciturna y calma
un leve tintineo apareció
como una invitación 
a una de esas danzas extracorporeas.

Me vi ante la figura de mi tormento
al esperar, la angustia me carcome
cual ojo de huracán justo antes
de invocar la ira de los dioses.

Y entonces, cual daga benévola
un punzante dolor emergió de mi pecho
era el inicio de una siniestra apuesta
a la que nunca me he podido resistir.

De la nada me vi envuelto
en una espesa neblina
y las voces sepulcrales
coreaban aquel himno impío.

Y pude ver a los ojos aquellas ánimas 
cada una de ellas con la muerte en sus ojos
aullaban sumergidos en la más obscura
y tétrica compañía. La dama pálida.

El tiempo se había detenido
y fue entonces que corrí
lo más rápido que pude, lejos
de aquello que solía mantenerme vivo. 

Nunca me detuve para mirar atrás
mientras corría hacia su negro manto
y al final que su presencia presagiaba.
Pero al final, sólo fue otro dulce coqueteo.

jueves, 1 de noviembre de 2018

Tanto tiempo.

De qué sirve seguir caminando
cuando siempre
me veo perseguido
por el desdén

Cuando al final del día
sólo quiero volver a gritar.

Puedes mirarme a los ojos
y te juro que volveré a caer
todos saben
sobre mi suerte maldita.

De vuelta a las sombras
donde nadie me puede encontrar.

Calma el ansia
sólo una herida mas
y todo
volverá a estar bien.

Sabes bien como termina
el cuento del desprecio.


Tres metros bajo tierra.

Oculto en pantano de raíces
retorcidas decrepitas y sangrantes
oculto de la cruel ninfa silvestre.

Tan cruel como la presencia
de la tierna voz que resuena
en mi cabeza todas las noches.

Cobijandome en fría ventisca
temblando ante la presencia
del astro nocturno.

Pues sólo la brisa del invierno
me aleja de la silueta
remarcada al cerrar los ojos.

Existe un dolor emergente
de una siniestra treta escondida
justo aquí, donde todo comenzó

El incienso no suele equivocarse
he visto como la neblina aparece
buscando una despedida

miércoles, 31 de octubre de 2018

Trece.

No puedo
parar de arrastrarme
en medio
de las frías noches
de invierno.

Es imposible
no extrañar
el odio
que por ti
sentía.

A lo largo
del inmenso tiempo
he sido atado
a tu voluntad.

Quisiera
declarar
mi inocencia
pero sabes bien
que tipo
de peste soy.

Sólo seguiré
en camino marchito
hacia el abismo.
Lejos de todo
recuerdo.

Pierde.

Perdí la noción del tiempo
en aquella prisión espectral
donde el suicidio
se convierte
en la única salvación.

Al buscar refugio
en el inminente disparo salvador.

El estruendo
que hace crujir al mundo
es la esperada señal
para por fin
ceder ante la desesperanza.

Mi eterna y única compañía
en senderos de venganza.

Empujándome siempre
hacia las grietas
que a la realidad componen
y el futuro distante
se vuelve un tormento irremediable
difícil de aceptar.


Hundido.

Quisiera implorar
por el cambio
ahora que veo
la inminente caída.

Puedo ver
los angelicales
ojos de la bestia.

Corroe el alma
en en el frenesí incontrolable
de despertares
malsanos.

Dulces trucos
del Edén.

Donde sea
que el destino me lleve
estaré aquí
esperándote.

El tiempo
puede ser tan cruel como le plazca
seguiré aquí.
Esperando.

A media noche.

Al caminar
sin destino fijo
en viento cósmico.

Sólo ante la bruma
hemos de coincidir.
Justo antes
de que los falsos buitres
dicten el juicio final.

Y solamente entonces
volver a marcharme al son
de la última tormenta.