lunes, 29 de octubre de 2018

Ante el atardecer.

Acércate
antes de que la lluvia
termine de llevarse
los escombros.

Relámpagos
a la distancia
cual mal augurio
no me desmoronaré.

Todo se habrá perdido
al llegar ante la tormenta
de ira divina
y carne en descomposición.

Al convertirnos
en ceniza viviente
algo en la bóveda celeste
me llama.

Por toda la eternidad
vagaré en las estrellas
tratando de ahuyentar
las pesadillas.

Que noche a noche
bajan a atormentarme
en risas melodiosas
que yo jamás podré imitar.

domingo, 28 de octubre de 2018

Devenir.

Llega el resplandor
ante estos ojos marchitos
cual voz áspera
de musa perdida.

Nace el viento
de voz viviente
en miles de alaridos
de carne viviente.

Entre los rayos de sol
en pequeñas hebras
de hilo cobrizo.
¡Puedo encontrarla!

¡Al final!
Cuando todo deje
de importar.
Me mantendré de pie.

Desventura.

A veces quisiera abandonar
el obscuro camino empedrado
y tratar de volver
a los radiantes pastizales.

Sólo soy un viajero
navegado entre realidades
en una distorsionada
visión de la nostalgia.

Caminando noctambulo
en senderos de inconsciencia
sólo para llegar
hasta el nuevo dulce hogar.

Triste y solitario
al atravesar el tiempo
en la única búsqueda
que ha valido la pena.

Veo los años pasar
al mismo tiempo
que mi cuerpo
se sigue deteriorando.

Epitafio.

           Cuando
            los ángeles
         se vuelven
voz traicionera.

Y en los sueños
  más íntimos
sólo reluce
      el gélido
mantra del odio.

¿Hasta dónde
     hemos llegado?

Necesito un milagro
    encontrar el camino
  antes de volverme
completamente loco.
 
 Es muy fácil olvidar
       cuando he vendido
         todo mi ser
     y el alma.

sábado, 27 de octubre de 2018

Reptil.

Al encontrar la silueta
de la cazadora de sueños
con una bala con mi nombre grabado en ella.

Me despido de la estrella naciente
desde siempre
destinado a perder
todo juicio y razón.

Bebiendo misteriosas pociones
bajo el cielo estrellado
a merced del rocío.

Ella conoce todos
los rincones
de mi
mente trastornada.

Puedo culpar
al delirio
o a quien yo quiera.

Bajar la mirada
y negar que desde el principio
sabía que nada podría
salir bien.

Cuando sé bien
que todo fue mi decisión.
¡No!

Diluido.

Antes
de una
nueva
nota
suicida.

Quisiera
declarar
como es que
al final
del tristisimo
día.

Tras
los errores
marcados
en mi piel.

Puedo
siquiera
ponerme
de pie
para 
volver
a caer.

Es más
difícil
creer
en mi.

Pues
al ver
al dolor
punzante
directo
a los
ojos.

No hago
más 
que
escapar.

Miento.

Perdí el rumbo
entre miles de atardeceres fugaces
y una que otra
dulce noche.

Pero claro
al ver en mi rostro
que las cicatrices cuentan
una historia distinta.

Tanto tiempo escapando
de cualquier recuerdo
que pueda atarme
a la realidad.

Dame tres buenas razones
para quedarme
y prometo regresar
antes del amanecer.

Justo antes de despertar
al abrir los ojos
ante el amanecer
estaré esperando.