viernes, 14 de septiembre de 2018

Delicia.

Aún a media noche
persistían los espesos
vapores de ultratumba
del cuerpo frió e inerte.

Mi mirada se pierde ante sus ojos
sin saber quien fue
parece familiar.

Condenado a la desgracia
de la muerte viva
encuentro descanso
en el frío sepulcral.

En punto de la media noche
al apagar las luces
al despertar de lo oculto.

He de liberar la ponzoña
que al alma atormenta
al llegar el frío invernal
calla el ansia y llanto.


Lamashtu 3

Cubren de carbón
los cielos que ansiosos
esperaban
ver el amanecer.

Bestias abisales
         destierros de la realidad.

Es el despertar
de las monstruosas aves
ceniza candente
y graznido infernal.

Entre vicios
     e invocaciones malsanas.

Suena en frenético lamento
ante nosotros, la gran señora
la reina del Averno.
Quien esparcirá su dolor.

Sólo queda la diversión
    oculta en la perversidad.

jueves, 13 de septiembre de 2018

Explota.

El dulce odio emergerá
tras cada palabra
plantada en el tiempo.

Vago cada vez
más profundo
donde la bestia
muestra sus colmillos.

Sólo espero terminar
esta pesadilla
ya es una gran molestia.

En el recóndito
circo de las brujas
y los dementes.
Todo suele ser peor.

No me importaría
jalar
del gatillos salvador.

Convulsión.

Sin mirar atrás
con la espalda empapada
       en lágrimas.
   
En taciturna noche
encantada por la luna
   y el fulgor.

Canta el trueno
tempestades y melancolías
    algo ha de pasar.

Sin ser invocada
ni ser eco de existencia
    espectro naciente.

En esta la más obscura
de las noches eres silueta
       reencarnada.

miércoles, 12 de septiembre de 2018

Hacia la eternidad

Es un enorme camino
hacia el sueño
siempre inalcanzable
indomable y cruel.

Partimos al amanecer
la lejanía de la eterna obscuridad
no sé si algún día podré llegar.

Es fácil desaparecer
al compás de la tormenta
entre fúricos relámpagos
y el crujir de la tierra.

Sepultamos el miedo
al tomar los votos de la orden infernal.
El final será, mucho, mucho peor.

Un desperdicio total.

Entre silbidos perdidos
vaga la luciérnaga errante
en necrológico pantano.

Hemos 
de callar
en la espesura
de la maleza.

Creyéndose perdida
bailotea estúpidamente
entre la carne putrefacta.

No hay
esperanza
cuando nada 
vale la pena.

Elegante resplandor
en todo su desperdicio
cada día muere un poco más.

Refugiados
en las algas
esperaré
que termine.

Sólo me interesan
las lágrimas
que ante la soledad
derrama.

Falta poco.

Que vergüenza
engendros descarriados.

Crecimos entre hipócritas
sólo para temer a los demonios internos
las extrañas voces nocturnas
y demás porquería interna.

La apatía reina cuando a la debilidad
se le llama "progreso".

Se vuelve desgarrador el instante
donde el olvido llega
y pensar que en los buenos tiempos
jugábamos con hojas de afeitar.

Errantes aprendimos a callar
cuando la ira y el dolor brotaban

Escondidos
de las difusas fugaras
emergentes
en la media noche.

La alegría es una frágil mentira
al emerger la realidad.