lunes, 1 de abril de 2019

Ingenua.

Solía creer
al igual que tu
que algún día
conocería el bienestar.

No me importa
si decides creerme
cuando te digo:

"Lo intenté
   una y otra vez
        hasta que
 perdió sentido."

Sé que para ti
sólo soy un numero
esperando desaparecer
pero, querida.
No me compares contigo.

Nunca seré tan ridículamente
fácil de comprender.
Pues he encontrado la máscara perfecta.

Si bien es cierto
     que estoy condenado
  al frío eterno
           recuerda buen que
no me marcharé solo.

No seas ridícula.

He visto libertarios
perder la esperanza y el sentido.
¿En serio crees
que tengo razones
para confiar en ti?

Cuando desde el principio
has sido tu
quien me orilló a esto.

Te permití acercarte
lo suficiente como para asestar
aquel impacto traidor.
Tus dulces palabras
tu tierna sonrisa.

Lamento tanto decirte
que el rencor
es lo único que me mantiene de pie.

¿Acaso crees que soy
una de tus estúpidas marionetas?
¿Dispuesto a cumplir
por siempre
con tu absurda voluntad?

Emergí del hospital de las mentes
no creas
que tus trucos funcionarán conmigo.

domingo, 31 de marzo de 2019

Sentido de pertenencia.

Una noche más
en la que al cerrar los ojos
me vuelvo a encontrar
justo frente a ti.

No sé por qué
sigo pretendiendo
que puedes escucharme
cuando claramente te has ido.
Desde hace mucho tiempo.

No te hagas luciones
sólo quiero romper
este eterno silencio.

Cuanto quisiera
desprenderme del recuerdo
y volver a ser
sólo un enfermo mental.

Pero estoy condenado
a cargar con esta mente rota
y la cicatriz que dejaste
en lo más profundo de mi alma.
Justo donde importa.

Y si existiera una manera
de remediar todo esto.
No la tomaría.

Necesito el dolor.

Un cálido sentimiento.

A pesar de todo
lo cierto es que supe
que es el afecto.

Al sentir
un viento del este.

Sabes a lo que me refiero.

Aquella calma interna
y la seguridad
de que no habrá más dolor.

Te he dicho tantas veces
que eres lo mejor de mi vida.

Esa analgésica sensación.

No me importa como
mientras pueda
permanecer cerca de ti.

Sabes cuanto significan
tus palabras para mi.

Y lo que estoy dispuesto a perder.

Satisfecho.

Soy de aquellos idiotas
que sólo siguen su estúpido corazón
y soy tan necio
como para morir
por lo que creo.

Nunca dije
que mis aspiraciones 
fueran grandes.

Pues sólo cuando
abandoné la avaricia
y aquel absurdo
sentido de presunción
que se adquiere con los años.

Y no sé desde cuando
ser un hombre simple
se considera un pecado.

Pero me dejó de importar
tu ridículo discurso
sobre el propósito
y el sentido.
Estoy harto de tu mierda.

Y al fin puedo
gritar ante los cuatro vientos
que estoy satisfecho.


sábado, 30 de marzo de 2019

Clemencia.

Cierta vez me pediste
terminar con tu vida
pero no sé como matar
a un objeto inerte.

Puede que al volar alto
perdieras tu alma
y sólo quede esto.

No pienso manchar
mis manos con la sangre
de una criatura
tan lamentable.

Así que olvidaré
cada una de las promesas
que alguna vez hice.

Sólo necesito
otra dosis de dolor
haz que valga la pena
ponerme a tu merced.

Y te prometo
que me marcharé
antes de que amanezca.

Insignificante.

Eres tan tierna
cuando piensas que puedes
tomar un poco de mi esencia
y no pagar las consecuencias.

Lo cierto es que
no me importa
tomar represalias.

Eres tan ingenua
como para creer mis palabras
cuando claramente miento
para alejarme de ti.

O tal vez
sólo quieres evitar
el dolor.

Eres sólo tu
a quien siempre he despreciado
pero nunca tuve el valor
de apartar.

Solia parecerme
imposible
poder abandonarte.

Eres tan adorable
que nunca pude
imaginar el paraíso
sin tu presencia.

Pero al fin
encontré la manera
de extraerte de mi.