domingo, 17 de febrero de 2019

Vamos. Sonríe.

Estoy más que harto
una palabra tras otra.

Deja de mentir.
Sé bien que has sido tu
quien me ha robado
la esencia de la vida.

Abandonó un cuerpo sin vida
esperando que nunca volviera a respirar.

No sé, que suceda.
Sólo puedo estar seguro
de que nada de esto
puede llegar a ser real.

Pues soy un hombre de arcilla
listo para su lavado cerebral.

He muerto tantas veces
que he dejado de intentar
quedarme del otro lado
de las puertas de la desesperanza..

sábado, 16 de febrero de 2019

Afortunado

Miserables los descarriados.
Aquellos que el nacimiento no les sana
Los que sienten la vida encarnándose.

Miserables aquellos que sienten.
Las emociones les serpentean por las piernas,
van rasguñando el recorrido.

Miserables los granjeros de lágrimas.
Los que enmudecen en mares,
recogiendo pedazos de alma con suspiros.

Miserables los que viven.
Que la perseverancia se desgasta como tela vieja.
Teniendo sólo conceptos. Haciendo sólo suposiciones.

Miserables los avergozados.
Presos de navajas agudas que vuelan,
recorren la mirada y escupen dentro de heridas.

Miserable yo.
Ronroneo la posibilidad de lo eterno.
Leo en la noche la canción hebrea que me enseñará a caminar mientras tomo de la mano el recuerdo de haber nacido bajo el yugo del español.

Nunca quise.

Escuché la dulce voz
llena de ternura
diciendo mi nombre
una y otra vez.

Llamándome
arrastrándome
a la mas obscura
de las verdades.

Me deshice de mi humanidad
aplasté toda esperanza
y quebrante mi fe.

Todo por ser olvidado
por un mundo enfermo
del cual fui exiliado.

Claro, hermanos míos.

He sido tan ingenuo
como para creer
en un futuro sin dolor.

Sólo queda olvidarme de mi mismo
e intentar no renacer.

Delirante.

A esto me trajeron
todos mis pecados
las mentiras
y el desprecio.

Te he arrastrado conmigo.
No espero merecer tu perdón.

Pues ha valido la pena
sacrificar todo lo que tenía
ya que hoy me encuentro
un paso más cerca.

De por fin callar
y perderme en las tinieblas.

Escucho a la voz del destino
hablar siempre disperso
entre tragedias.
Como un obscuro ritual.

Pues sólo al jugar con mi vida
es cuando me siento satisfecho.

¿Que puedo decir?

Lo normal.

Una ves más.

Mi carne se cae
de mis huesos
y sólo puedo preguntarme.

¿Como es que llegué a esto?

Tantos intentos de escapar
de esta vida.

Tanto tiempo desperdicio
intentando aferrarme a ella.

Emerge ahora
mi más temida pesadilla.
Y regresa de tu descanso.

Regresa y vuelve a mostrarme
el horror.

Nunca olvides.

Justo como en aquellos tiempos
toma mis manos heladas
y hazme sentir en mi hogar.

No he podido
dejar de gritar
lamentos
y maldiciones.

Ella me dijo que debo perdonar
olvidarme del pasado
y buscar un nuevo comienzo.

Desgraciadamente
yo no puedo
permitirme tal cosa.
Necesito el dolor.

Cuanto quisiera que fuera distinto
dar un largo suspiro
y volver a sonreír sinceramente.

Resistiré.

Puedo soportarlo
este dolor no es nada
cuando al dar la hora maldita.
Sé lo que soy.

No importa cuanto
empeore la tormenta
seguiré esperando.

Después de todo
soy un necio bastardo
que noche a noche
se niega a morir.

Sigue tu camino
prometo estar vivo.
Soy yo.

He escuchado
las voces del infierno
y aun puedo sentir
las llamas en mi piel.