sábado, 22 de septiembre de 2018

Encantado.

En sueño maldito
sin ser pesadilla.
Sólo una de esas luciones
donde el alma grita.

Pude ver a Desdicha
caminando con su vestido
de negra  seda
y tierna voz.

Pude ver la eufórica danza
que sólo la obscuridad ha de conocer.

Pude ver el despertar.

Pude ver la caída
el trágico final
y un poco más.

¡Oh!
Claro que puedes
sentir
esta mirada.

Cicatriz del ayer.

Cobijado en tormentas malditas
las gotas se llevan
un poco de nostalgia a cada paro.

Roca.

Gritando mi nombre
pretendiendo ser escuchado
en la basta espesura
de los bosques suicidas.

Es esta tierra negra
sólo soy un condenado más.

Escondido entre cortezas amarillas
alimentando la soledad
con cada una de estas noches vacías.

Hundido en el misticismo
que Satán me ha ofrecido.

Sólo en esta mente rota
el dolor desaparece
tras la neblina de media noche.

"¡En este circo infernal
eres flor de carroña!"

Sólo son los estragos
del antiguo ritual
donde el corazón se vuelve obsidiana
y la locura espiarse su sabiduría.


viernes, 21 de septiembre de 2018

Fin del camino.

Amaría
amaría poder creer
en el nuevo amanecer.

Amaría saber quien eres.

Al final esta búsqueda de libertad
sólo me ha aprisionado en la locura.

No esperes que me importe
desechar todo aquello
por lo que alguna vez
habría muerto.

La redención no es mi camino.

Olvidé como
guardar añoranzas.
Ha pasado tanto tiempo
desde la última vez
que me importó
la sonrisa
de la señorita Destino.

No queda nada, no para mi.

Espera ansiosa
justo detrás de la cortina
la muerte efímera
llamándome
en fúnebre sala de tortura.

Es hora de partir.

Cáncer.

He visto tantos anocheceres
ya he olvidado como despertar
y abrir lo ojos
ante los misterios del nuevo día.

Cuéntame un poco más
sobre el dolor
la perdida y el desprecio.

Es tan fácil
olvidar los suspiros vitales.
El calor vespertino
el sonido de la sonrisa
y los buenos días.

La herida punzante
no es más que un recordatorio.

Aún estoy vivo, eso es mucho decir.

Aún puedo tratar de gritar
y entre gritos de desesperación
esparcir
la peste que habita 
en mi interior.

jueves, 20 de septiembre de 2018

Brisa cálida.

En inflamable brisa
la vida vuelve a recorrer
mis venas
enmascarada de desprecio.

Avanzan inquebrantables
los huracanes infernales.

Arrastrando la carroña
entre la tierra
de los espectros perdidos
pronto el fuego llegará.

Devastando lo poco
que aún queda de mi.

Tomaré un segundo
para respirar
justo antes de agonizar a todo pulmón.

Espera un poco.

Es bueno estar perdido
ahogado en licor
y una que otra malicia.

He encontrado la luz
vagando en las tinieblas.

Más el bosque es demasiado
escurridizo
y mañana se habrá ido.

Entre la espesura
de las antiguas necrópolis 
las voces en mi cabeza
al fin dejan de burlarse.
Callan.

Al romper el alba
todo se habrá terminado.

Los sueños cual tabaco viejo
con rancio sabor.
Nostalgia
y vino consagrado

Un segundo más
por favor.

miércoles, 19 de septiembre de 2018

¡Oh! Querida.

A través de la neblina
nada importa.

No es posible llorar
cuando ya no queda tiempo
para el melodrama.

No hay por qué
esperar.

Desde media noche
hasta la cumbre
del obscuro destino.

La luna nos espera
y aún falta mucho por recorrer.

El tiempo se aleja
noche a noche
de mi entendimiento.

Ahora que pierdo la razón
el temor se queda atrás.

Sólo quedan escombros
cenizas narcóticas
para aliviar el alma.

Mañana no importará
no menos que hoy y tengo que partir.