aquellas sombras tomando
la poca vida que me queda.
Los sueños se han encargado
de brindarnos carroña.
Mi sangre es veneno purulento.
Bebe antes que el mercurio
surta algún efecto.
No temas a las voces ocultas
bajo las cuevas inhóspitas
de cierto pulso mortuorio.
Llama a la policía mientras
aún crees poder controlarme.
Reconoces bastante bien
el agónico sonido de mi respiración
y mis golpes desamparados.
Dime que mis colmillos
saciaron la sed monstruosa
de me ha traído.
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