Antes de decir cualquier palabra
y determinar el resto de nuestra vida
mira mis cicatrices a lo lejos.
Mis quemaduras.
Mi falta de esperanza.
Los trucos que guardo bajo
una simple nube de humo con
cierto olor a matarratas.
Mi estúpida manera de conseguir
que vuelvas a mirarme cómo
en nuestros mejores momentos.
Rara vez las manecillas terminan
por oscilar en tan exenticas proporciones.
Rara vez nos hemos encontrado
en tan disonantes condiciones.
Ahora dime que hemos muerto.
Cómo si fuera la gran novedad
y fingiré sorpresa y terror.