En un encuentro fugaz que atribuí a las drogas
desperdicie la oportunidad de redimirme
así que puedes maldecir mi nombre cuánto quieras.
Por siempre seré aquel desgraciado
que se atreve a bailotear entre tus sueños.
Cómo si nada me importara.
Cómo si acaso una estúpida sonrisa
pudiera llevarme demasiado lejos.
Maldita sea la suerte que me hace volver
a recorrer los caminos por los que
me advertiste que te encontrabas.
Mi muchacho necesita caminar
y yo necesito mantenerlo feliz.
Verte vender nuestros recuerdos
fue tan sólo un mal accidente.
Al igual que haber encontrado
ropa ensangrentada
bajo los arbustos.