miércoles, 28 de agosto de 2019

Paranoia.

Creo que te entiendo
debes estar muy deprimida
como para leer esto.

Sé que suelo ser
un ente negativo.

Tal vez sea ese detalle
lo que me hace lucir
un poco misterioso.

No puedo evitar ver mi soledad
y sentirme orgulloso.

Por fin he logrado desprenderme
de las cosas que me ataban
a un paraíso tristemente lejano.

Lo suficiente como para hacerme
sangrar desde adentro.

Tengo una grita
justo aquí, en mi pulmón izquierdo.
El tiempo se acaba.

Prometo seguir recordándote
mientas el dolor lo permita.

Perdición.

Soy uno de aquellos necios
que se niegan a morir
sin haber dejado atrás
una que otra tragedia.

Quisiera poder
controlar mis ansias.

Creo que pronto me quebraré
o tal vez sólo sea tiempo
de cambiar de piel.

Una rara enfermedad
es lo que me mantiene con vida
y al mismo tiempo
es capaz de hacerme crujir.

No sé si he perdido la cordura
o sólo he visto demasiado.

Voy a tomar tu recuerdo
para envenenarme aunque sea
sólo por un par de días.
Necesito dormir.

martes, 27 de agosto de 2019

Voz interna.

Detrás de la belleza
de una noche sin estrellas
una carcajada enferma
quebranta el silencio.

Un estruendo
relampagueante
y revitalizado
quebranta mi letargo.

Un "tal vez" atraviesa
por un simple instante
el obscuro horizonte
haciéndome suspirar.

Y en medio del caos
una pequeña silueta
aparece sólo
por un par de segundos.

De cierto modo
creo poder reconocerla
pero cualquier cosa
que pueda yo decir.

Se trata de una
simple excusa para
poder mantenerme
orbitando aquel lucero.

Mano invisible.

"Corre en frenesí
e intenta llevarte a todos
los que sea posible."

Dejemos que el ruido
corrompa nuestros sentidos
y nos convierta entonces
en bestias descerebradas.

No puedo esperar
para  escuchar de nuevo
la misma mierda
de siempre.

Mientras pretendo
que tus palabras
tienen sentido.

Y las horas pasan interminables
pero si no fuera por ciertos
detalles en tu escote
ya me habría largado.

Una buena vista
puede legar a compensar
las voces resonantes.

lunes, 26 de agosto de 2019

Perturbada.

Una membrana invisible
nos separa del encuentro fortuito
y la inminente destrucción.

A pesar de mis palabras
no puedo negar mi necesidad.

Puedes quebrar mis huesos
y hacerme gritar cuanto quieras
sólo si esto te hace feliz.

No debí haberme atrevido a creer
tampoco debí guardar esperanzas.

Ya me he defraudado
demasiadas veces en esta vida.
Siempre pasa lo mismo.

Incluso cuando sigo negándome
a creer que algo de esto puede ser real.

Sé que mis pecados me esperan
justo en la puerta negra del averno
ansiosos por devorar mi cordura.

No puedo permitirme caer de nuevo
en la trampa que significa la esperanza.

Puedes moldear mi mente.
Ya no me importa conservar mi esencia
sólo necesito tenerte cerca.

Asesino.

Claro.
Mi suerte
no puede ser otra.
Debo aceptarlo.

Mi naturaleza me ha hecho
perder lo único que me importaba.

Ahora.
Sólo queda
el tiempo muerto
rumbo al final.

Ha pasado demasiado tiempo
y sólo tu me has importado de verdad.

Lo suficiente
como para hacerme
despertar del eterno letargo
y observar la luz.

Ahora esto es lo único que tengo.
Supongo que no me puedo quejar.

Abstracta.

Creí haber encontrado
un paraíso terrenal.
La tormenta perfecta.

Pero en realidad
sólo pertenezco
a aquel resplandor
color cobre.

Buscar mi destino
en cualquier otro lugar
es una perdida de tiempo.

Perdí la esperanza
en el nuevo despertar
y ahora sólo me acosa
la indiferencia.

Debo mantenerme de pie
bajo la tormenta
y eventualmente volverá.

Esa es mi única esperanza
y no tiene sentido
seguir ocultando
lo que todo el mundo sabe.