lunes, 4 de febrero de 2019

Andrajos.

Sólo queda
una decrepita figura
de lo que solía ser
mi conciencia.

Es inútil
volver a intentarlo.

Afecto, felicidad
nada de eso tiene sentido.
No para mi.

Sólo quiero olvidar
y volver a sonreír.

Sin un pasado asechando
ni un futuro al cual
poder aspirar.

Es momento
de otra pequeña sobredosis.

Un par de minutos
sin pulso
no respiración.
Una muerte adelantada.

domingo, 3 de febrero de 2019

Sólo quiero escapar.

Lo cierto es que no hay
compasión alguna
cuando mi peor enemigo
habita en mi mente.

Nunca estaré a salvo
no mientras siga con vida.

Déjame solo.

He esperado este momento
el inminente desenlace
de esta historia
llena de amargura.

Me odio con tanta rabia ciega
que he olvidado la calma.

¡Aléjate!

Pronto será demasiado tarde
comienza a correr.
Otro brote de psicosis
otra oportunidad.

Lo he perdido todo
incluso mi libertad.

De nuevo.

Olvidarme.

Borra mi rostro
y el sonido de mi voz.
Todo aquello
que alguna vez fui.

Ahora que has visto
el dolor en mi mirada
y la debilidad oculta.

No hay nada que te impida
terminar conmigo.

Dame el descanso eterno
que siempre he estado buscando.

Sólo queda tratar
de resistir
los vientos helados.

Intentaré mantener
esta poca cordura.
Sólo para
entregártela.

Podredumbre del alma.

Es tan fácil perder
la poca razón
que aun me queda.

He recibido
la mordida de la bestia.

No hay motivos para creer.

Mi respiración
se vuelve cada día
más débil.

Y mi mente termina
de quebrarse.

Sólo necesito
algo más.

Sujeta mi mano
y no me dejes
abandonar este mundo.

No sin antes recordarte
aquella mala noticia..

Tus caprichos.

He visto mi caída acercarse
justo como una indiciosa presencia.

Sé muy bien
que no me queda
mucho tiempo.

No puedo desperdiciarlo
mucho menos contigo.

Amaría poder hacer
todas esas cosas
de las que me culpas.

No entiendo por qué crees
que cargo una mancha.

Hace mucho
que no me importa
verte sufrir.

Meter la pata.

Muéstrame como es que
conviertes la duda inquietante
en inspiración emergente.

Hermosa
como el más dulce
sueño.

Como se supone
que es el paraíso.

Muéstrame como es que
puedes llenar la noche más obscura
en un sueño hecho realidad.

Pues nada
pareciera ser
real.

No sin ti
ni tu resplandor.

Sin descanso.

Deberé partir
sin últimas palabras
ni arrepentimientos
que me aten.

Al apagar las luces
seré libre.

En una tumba sin nombre
o disperso entre los árboles.
Será todo y no habrá
ni un sólo lamento.

Después de todo
soy yo.

Una plasta
de carne putrefacta
a duras penas
con vida.

No sé como es que merezco mirarla
a los ojos.