viernes, 23 de noviembre de 2018

Diálogo del traidor

- Le estoy dando muchas vueltas, vamos a platicarlo. Yo sé bien que siempre he tenido ese sentimiento, casi como instinto animal que me hace querer poseerte, que seas mía, solo mía.
Sueno bastante tonto, muy tonto en verdad; no tengo lugar de estar así.

Cuando me preguntaste "¿Y tú quién te crees?" Me di cuenta de muchas cosas, entre ellas...

- Olvídalo, es mejor olvidarlo.

- Ay, Pancracia, cuando te digo que te amo, lo digo de verdad.

- Yo te quiero.

- Aunque no me dejes terminar, quiero decirte que tu mirada es muy pesada, ja, ja; cómo la de María Felix, he ahí tú parecido.
Dame un abrazo.

- No.

- Anda, abrázame.

- Hoy no, Alejo, hoy no.

- Bueno, está bien. Cuídate, hablamos luego.

Pensé en Pancracia parte del día, en sus aventuras que tiene, en sus juegos que normalmente asechan a uno que otro inocente que la cree tierna, pero en realidad si es tierna, por eso es fácil creerle. Mentirosa con talento.
A mí no me miente, eso lo sé, si lo hace, no lo hace con intención, por eso, aunque no me abrace y me obligué a olvidar, alguna vez le dije que será ella quien recordará. ¡Iluso que fui! ¿Que hago yo aquí pensando y recordando?

Así, que llame a Macaria, mi esposa, le pregunté por mi hijo y como iba el trabajo, así una vez más, purgue la parte de Pancracia de mi mente, esa de recordar, así entonces paso un día más, un día menos.

Colmillo.

Me pregunto
si después de todo me extrañarás
sé bien
que no lo merezco.

Lo has visto
en mis ojos
miles de veces.

Es bueno perderse
en las maderas
pero trata de recordar
el camino a casa.

Podrías ver
mi verdadero
rostro.

Al sumergirnos
en la más obscura penumbra
el reptil
sólo busca comida.

Sabes bien
el tipo de engendro
que soy.

No esperes milagros
me he desviado del camino
desde hace
demasiado tiempo.

Esto es
lo único que queda
de mi.

Ecos.

Se supone
que al final
del largo camino
existiera
el piadoso vacío.

Pero sólo queda una voz intermitente.

Estoy tan
perdido
que ya no puedo
recordar
mis sueños
ambiciones.

O cualquiera de esas mierdas.

Sólo queda
el veneno
fluyendo por mi sangre
y una que otra
carcajada
decrepita.

Un final bastante adecuado.

jueves, 22 de noviembre de 2018

Aquí.

Quisiera
olvidar el pasado
volver a sentirme satisfecho
y ver el amanecer
con un poco de esperanza.

Dime como es que
siempre mantienes
aquella alegría.

Enséñame a sentirme vivo.

Te odio por ser
tan feliz.

No puedo soportarlo.

¿Por qué no encuentro
un destino
lejos del frío?

Los odio tanto.

El dolor
es licor de dementes
y buscadores.

Sobre el rocío.

Todo pierde sentido y esencia
cuando la confusión se convierte en realidad
con la esperanza de olvidar este mundo.

Al menos puedo
pretender ser libre
mientras
arrastro mis cadenas.

Nunca me importaron tus mentiras
sólo quería arrastrarte conmigo
y que alguien más sintiera el dolor.

No hay razones
suficientes
para derramar
una lágrima.

Sólo esperaba el momento de despedirme
nada habría sido suficiente
como para hacer algo al respecto.

Siempre he creído
no merecer
esta maldición
pero estoy equivocado.

Deterioro.

¿Donde has estado?
Hace mucho
que no escucho tu voz.

¿Al fin serás frío cadáver?

¿O el dolor
por fin ha consumido
lo poco que te importaba?

Al final no importa.

Tal vez
al volar por lo alto
la deslumbrante
luz del sol
desvanezca esta mancha.

Pretender que al final
valió la pena
es engañarse.

Sólo me volveré cenizas
y esperaré
la verdad oculta
en el silencio del olvido..