martes, 16 de octubre de 2018

Dulce Soledad.

Cuando caído ante las pesadillas
agobiado por las alucinaciones
al final de la noche.
Eres lo único que me queda.

No puedo pedir algo mejor
que una espectadora
en este acto suicida.

Observando desde lo alto
como es que me convierto en nada
al tocar el fondo
del espiral descendente.

No apartes tus ojos de mi
espera un poco más
hasta que halla partido para siempre.

"Sigue."

Llaman los labios
de mi único anhelo.
Estoy cada día más cerca
del eterno resplandor.

Por siempre
en caminos de perdición.

Aturdido por el ruido
y las enfermizas
voces nacientes.

Al partir
hacia el destino.

Perdido en vientos
del infortunio
vagando
eterna tempestad

"¡Sigue así!"
"Tu suerte pronto cambiará."

Ya llegará la hora
de postrar la cabeza
y descansar
eternamente.

Pero puedo
escucharla susurrar.

"Sigue tu camino
querido bastardo.
te juro que al final
te sentirás satisfecho".

Rastrero.

¿Que esperabas?
¿Una nueva vida?

Ahora que sólo soy un espectro
una sombra sin voluntad.

Para guardar
esta condolencia
por el resto
de la corta vida.

Estaré atado
a esta cadena
hasta el día
que me importe
remediarlo.

No es que halla
algo mal en mi.

Sólo estoy harto del mundo
y eso no es tan malo.

Perro sarnoso.

¿Por qué cargas esa mancha?
Esa patética insignia.

¿Qué eres?
Sólo un respiro
tristemente eterno.
Aprisionado por siempre
en el cielo estrellado.

Justo como aquellos malaventurados
antes que tu.

Vale la pena
al final
no tienes nada que perder.

Pero sólo es el inicio
esta extraña lución
guarda demasiados misterios.

Tienes la eternidad
para encontrar la respuesta.
Sólo importa eso.

Delicadeza.

Tómalo todo
hasta el último pedazo
del sueño roto.

Y sólo márchate.

Libera
mi mente
de aquel hechizo
antes de que
pierda el control.

Me rindo al destino.

Sólo...
desaparece.

19:10

Al final de esta mentira
sólo importa la cicatriz
y la nueva herida.

Aún miro hacia el horizonte
esperando ver su silueta.

Dibujándose
en medio de la multitud
de masa viviente.

Desde las profundidades.

En la más fría
de estas noches desérticas
donde el viento
es verdugo.

Yo sé que merezco
ser borrado.

Después de todo
aquel mar de lágrimas
fue en vano.

Más nadie puede evitar
los caminos que el alma persigue.

Creo haber sido un cadáver
por demasiado tiempo.
Lo sé bien.
Es hora de despertar.