Perdóname por hacerte llorar
con la patética visión
de un mejor futuro.
de quien soy en realidad.
Me importa un carajo.
Nunca te importó salvarme
de mis propias manos.
No sé cómo es que esperas
tener la suficiente fortuna cómo
para burlar la muerte.
Puedes acercarte un poco más.
No me importaría sostenerte.
Extraño verte muerta.
Así que nunca olvides
el daño que te he hecho.
No te atrevas a olvidarme
ni mucho menos me perdones.
Ese es mi consejo.
ni mucho menos me perdones.
Ese es mi consejo.
Sé cuán culpable soy en realidad
y no pienso negarlo.
De hecho me enorgullece.
Hacer que me suplicaras
que termine con tu vida.
El hecho de que mis manos sean
quienes te arranquen la piel
es gloria perpetua.
Imagen generada por I.A.
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