viernes, 22 de junio de 2018

Dual.

En la nebulosa sombra
la sombra
de ojos carmesí
y fúricos colmillos.

Oculta...
tras los seductores recuerdos
aviva la ira.

La desesperación consume

Es la polaridad
la dulzura y el recuerdo
     un atardecer
         bajo la tormenta.

Es hora de ir a casa
ya es demasiado frío.

Habla.

Sabia bruja del este
viento, peste e inmortalidad.

Enciende las velas
alimenta el delirio
y la obsesión.

Entre lamentos e intentos de suicidio
el engendro del odio.

Detén el latido
del corazón negro
el dolor es demasiado.

Guía mi voluntad
entre el bosque de la dulce muerte.

Revela los secretos
del profundo Averno
muestra el camino.

Túnica negra y hebras de cobre
la bruja del este.

jueves, 21 de junio de 2018

Llamado de la lluvia.

Melancólica gota triste
en medio de los labios
aun estremecidos
tras el recuerdo.

Réquiem del anhelo
sórdida esclavitud
ante los deseos
no de la carne
mas del alma.

Tan vana virtud
entre los escombros
de los tétricos matices.
¡Oh! Dulzura celeste.

Dogma secreto
el cántico ahogado
entre lamentos ebrios
y una que otra lágrima.

Persigue.

Danza el viento agitado
entre duendes y doncellas
te lo suplico, hermano mio
oculta mi esencia.

No puede verme.

Calla la orquesta infernal
de los alaridos y ecos del Averno
La risa suave de la cazadora
jamás debe encontrarme.

Nunca más.

El sano licor de la bruja
no tardará, sólo debo esperar
la neblina suele aprecierme
debo acudir otra noche.

"Jajajajaja"

Suena incesante al amaneces
tal vez, mi destino es esto.
La vida en penumbra
y sutil existencia errante.

miércoles, 20 de junio de 2018

Sexto blues.

Tras el océano
del rencor celestial
las arenas temporales
y el fuego consumidor.

Atomentado
entre vertiginosos vientos
ponzoña y huesos.

El frio
es mi alma
no hay
retorno.

En el gélido tornado
terminé transformándome
en este hombre vacío.

Pero sigo vivo
la bendición
de la demonisa.

El aliento algún día cálido
trnsformose en ventisca
guardia fiel
de esta alma perdida.

34: 98

Arranco
            los ojos
maldecidos
      por dioses antiguos.

Apenas enciendo
         el cidarrillo
hago a la flama
       bailar
  con la iris.

 Hasta llegar
    el final del humo
   decido
aplastar el vicio
    contra
        la cornea.

Sin temor
        a la ceguera.
                Vendí
          mi alma
   y algo mas.

Decaído.

En el espiral descendente
de la locura
y la necesidad.

Tanto importaba ¿Eh?

Electrodos en el cerebro
curan el dolor.

Sólo una pesadilla
recurrente
tormentosa.

Te arrastraré conmigo querida.

Una luna joven
alza el resplandor
de media noche.

¿Puedes sentir el filo?

Es el alegre recuerdo
que la dulce sonrisa no te confunda
el hueso de su rostro
por más angelical que sea
y su encanto embriagador.

Sólo quiere verme
              ...muerto.