contra el gélido aliento de la ciudad.
Podremos llegar a ser felices al fin.
No es mi culpa verte
entre las negras fauces
de una muerte anunciada.
Puedes tomar mi palabra
cual promesa de infelicidad
y eterno castigo.
No me digas que acaso
te sorprende a dónde nos trajo
el asfixiante peso de la culpa.
Los sueños han muerto en otra
pésima noche me trae este insomnio.
Hoy fue un terrible día en la terapia.
Puedes jurar que al final encontraré una manera
para hacer que nuestras mentiras fueran
un pomo más creíbles.
Imagen generada por IA
https://dream.ai/create
No hay comentarios.:
Publicar un comentario