domingo, 2 de junio de 2019

Inmundicia.

Nunca habría imaginado
llegar a conocer
a alguien tan desesperado
por hacer notar
su miserable existencia.

Su enorme sonrisa
sólo es una mala imitación
que busca enmascarar
de una inmensa miseria.

Un ser tan lamentable
que ruega
con gran desesperación
ser liberada
de todo su pesar.

Me veo tentado a hacerlo
pero mis manos no se mancharán
con tan repugnante elixir.

Cerebro fundido.

En el rincón más profundo
de la desesperanza
Emerge del destello
la verdadera razón
para seguir mi camino.

He visto mil sonrisas
llenas de hipocresía.

Aprendí que la esperanza
es la peor debilidad.

Mientras que el odio
puede llegar a ser
lo que me mantenga con vida.

Sólo tengo que
avivar las llamas
y de algún modo
encontraré mi destino.

¿A donde se han ido
mis aspiraciones?

Observo pasar el tiempo
en los extraños rincones
de la muerte en vida.

sábado, 1 de junio de 2019

Tambaleante.

Enciendo un cigarrillo
arrastro los pasos
y exhalo lentamente.

Puedes intentarlo
las veces que quieras.

Una herida superficial
a pesar de haber
atravesado mi corazón.

Ni siquiera puedo sentir
como me desangro.

Esta pésima suerte
por fin se ha cobrado
todos mis sentidos.

Quisiera seguir corriendo
pero estoy harto de escapar.

Sombra ambulante.

No existe compasión
para los desgraciados
que nos hemos osado
a entregar el alma.

Fui tan ingenuo
como para creer
que algún día
encontraré la libertad.

Ese ha sido siempre
mi más grande error.

Una simple quemadura
con este cigarrillo
logrará hacerme
sonreir de nuevo.

Sólo necesito
recordar como
solía sentirse
estar vivo.

Verdugo onírico.

Al decender la penumbra
pude encontrarme
trente aquella criatura.

Puedo escuchar
su triste lamento
suplicando perdón.

Demasiado insignificante
como para merecer
aquel privilegio.

He muerto
por su mano
miles de veces.

¿Tan crueles han de ser
las llamas del  infierno.

¿Que arrojan de rodillas
al mensajero de la muerte?

jueves, 30 de mayo de 2019

Lo que existió.

Estrello mi cabeza
contra la puta pared
mientras escupes
el mismo discurso.

Restriega mis errores
sin tomarte un respiro.

Es cierto.
Me repugna
tu presencia.

Te observo fijamente
mientras me pregunto
como es que terminé
siendo tan patético.

¿Desde cuando te necesito?
¿Donde ha quedado mi orgullo?

¿Acaso robaste
algún trozo
de mi alma?

Mi mejor disculpa.

Despierto de golpe
empapado en sudor frío
una de tantas
pesadillas insidiosas.

Como si no fuera suficiente
vivir atormentado
debo lidiar con
esta mente putrefacta.

He caminado
buscando ayuda
en lo alto
y lo bajo.

Resulta difícil
encontrar una vida
cuando nada
parece importarme.

Permanezco atado
a este mundo desquiciante.
buscando incansable
una manera de escapar.

Nunca podría perdonarme
si es que te vuelvo a decepcionar.
Me resulta lamentable verte
derrochar esperanzas en mi.

Sólo al final
de esta vida
sabré si es que
valió la pena.

Estoy condenado
a ser un espectro
perdido en el miedo
y eso es bueno.