jueves, 11 de abril de 2019

Hacia otro lugar.


Cuando vi por vez primera a aquella quien viaja a través de los espejos, una tarde bastarda y jodida. Problemas con la familia, problemas con el vecino y uno que otro impulso suicida asomándose penosamente por la ventana de mi habitación, un triste rincón a la deriva del mundo. Un universo alterno donde la esperanza y el calor son una simple ilusión y la vida, día a día, pierde un poco más de fulgor. Más un rayo de luz tenía que entrar y poner esa microdimención de cabeza. Un paraíso se había aparecido frente a mí y sólo puede volver a dormir. ¿Dónde quedó la fascinación?...

“Justo dónde te niegas a buscar”-Segundos más tarde una voz familiar resonó en mi cabeza. Como una luz intermitente resonando en mi mente “Una cucharada más, estarás bien” Escucho al fondo de la sucia habitación. Un mierdero de poca monta. La típica autodestrucción volviendo para terminar conmigo.

Por favor ¡MATAME!

Me sangra el cerebro.


Alguna vez hace mucho tiempo cuando las flores solían brotar, una pesadilla emergió de la nada, el triste destino. El invierno interno. La noche doliente. Libros tirados y té frio sobre mi buró. Una que otra colilla, ceniza y suciedad. No esperes que despierte, no esperes que abra los ojos y vea que estás ahí. En su momento, será demasiado tarde.

Dije que moriría pero mi palabra vale demasiado poco. Hoy simplemente encontraré el confort de la inconsciencia en mi deporte favorito, el suicidio.

Amaría poder decirte que puedo sobrevivir… más la esperanza es una simple burla a la realidad. Amo mi campaña de odio, me recuerda lo que era estar vivo.

El dulce odio, alimento del maldito, alimento y alma de los condenados a vivir. Carroña viviente jugosa y purulenta retorciéndose en el mundo bello. Un cáncer consiente… ¡Alimenten la demencia! ¡Fertilizante perfecto para esta herida en la realidad!

martes, 9 de abril de 2019

Vacío infinito.

Perdona si quebranto
el implicito voto de silencio
al cual nos hemos sometido.

Sólo
por una noche
déjame
recordar.

Ha sido tanto el tiempo
que llevo extraviado mas allá
de los limites de la locura.

Me encuentro
entre arenas
y obeliscos
de obsidiana.

Demasiado lejos de ti
como para pretender ser escuchado.
Sólo hablo al viento.

No pierdo
nada
intentándolo.

Estoy cruzando el portal
de las esperanzas perdidas
rumbo a mi destino.

En lo más
profundo
del abismo.

Herida punzante.

Te estoy
eternamente agradecido
por mostrarme como se siente
perder las esperanzas.

Y morir por dentro.

Solía ser
tan increíblemente ingenuo
pero he aprendido
a simplemente
no hablar.

No hay nada
que pueda calmar
mis ansias.

No me queda
más remedio
que acostumbrarme
a cargar
con esta marca.

Al menos tengo
un recuerdo
que pueda añorar.

lunes, 8 de abril de 2019

Tacto.

Este cuerpo gélido
e inmóvil.

Mi aliento de cadáver
y mi mirada perdida
me hacen dudar
sobre seguir con vida.

Luzco
... tan decrepito.

No sé como me atrevo
a seguir respirando
pero es un milagro
que pueda hacerlo.

Un largo camino.

Desperté de la pesadilla
que lleva semanas
atormentándome incesantemente.

Creo haber escuchado tu voz
gritando mi nombre
y haber visto tu figura
acercarse a mi.

Desde hace tanto tiempo
que soy incapaz
de sentir algo distinto.

Completamente consumido
por esta enfermedad que cargo
y que de algún modo
es parte de mi esencia.

Tengo que soportar
esta carga hasta
el inminente final.

Lo decidí aquel día
que me mostraron
como obtener un poco
de inmortalidad.

Hipócrita.

Sólo al caminar
sin vida en los ojos
comprendí cuantos demonios
habitan en mi.

Y los motivos
para mantenerme
por siempre
a la deriva.

Pues ahora sólo soy
un trozo de carne
pudriéndose a lo largo
del tiempo.

Observa bien
como caigo
a pedazos
y sonríe.

Sé cuanto has esperado
a que mi triste existencia
llegue a su final.
Deja de fingir.