Cuando el mar
se tiñe de sangre
y las nubes muestran
aquel violento aborto.
No puedo dejar de pensar
en nuestro destino.
Pero al menos aúnn
hay nita que puedo fumar
mientras espero
el cáncer incipiente.
Recuerdo que solía
asustarte mi mortalidad
pero estoy seguro
que hoy esperas ese día.
Una gran sonrisa.
Oculta en las sombras.
Te delata al intentar suponer que
aún puedes jugar con mi mente.
No hay juego
si no hay tablero
ni fichas.
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