y en mis manos queda el llenar
el cáliz sagrado de sangre y viseras.
Me he entregado a la voluntad
de los dioses olvidados.
Puedes apagar un cigarrillo
sobre mi carne pues sólo
eres mensajera de una voluntad mayor.
Los dioses de la abstracción y el odio
han nombrado a sus acólitos.
Debo poner
una daga ceremonial
en tus manos.
Te amo lo suficiente
para dejarte escapar
son mostrar mis
viles intenciones.
No importa cuánto
me gustaría darte
alguna resolución
simplemente me encuentro
en un mal momento.
Ya quisiera dejar de preocuparme
por si mi hígado resistirá otra ronda
y simplemente fluir.
Las consecuencias de mis pecados
han llegado para quedarse y hacer de mi vida
un infierno punitivo.
Siempre queda el acto suicida
pero le temo a la oscuridad eterna
y quiero ver cómo termina esta
insípida y barata comedia.
Imagen generada por IA
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