domingo, 4 de diciembre de 2016

Andras

Me preguntaste porqué la habría
cambiado el nombre a una de mis obras.

¿Es demasiado tarde para confesarte mis pecados?

Mi sonrisa me acompañará
hasta el fin de este mundo.

Habremos de caer juntos y me aseguraré
de que al final puedas sentir el mismo dolor
al que me has condenado.

Me basta un segundo.

Sabes que, al igual que tú padre
soy un asqueroso ebrio
maldito por los años.








No hay comentarios.:

Publicar un comentario