lunes, 19 de noviembre de 2018

Seguiré.

Tambaleante
engendro
de tiempos mejores.

En medio de la espesa
neblina etérea
sigo tu voz
hacia donde sea
que quiera llevarme.

Puedo escucharte
susurrar
y verte sonreír.

Desde los pastizales olvidados
recubiertos
de áspera hierva seca
hasta las lejanas luces
en el cielo distante.

Debe existir.

Antes del primer resplandor
del astro naciente
en medio del caos infinito
y todo aquello
que nunca será.

Donde puedo alzar
aquello que desde siempre se me ha negado.

Puedo recordar
era bueno sentirse vivo
saber que existes
y aún queda algo 
que rescatar en ti.

Esperaré el destello
de la musa celestial.

A la distancia
donde callan
las  tormentas
y calman los relámpagos.
Y la condena es sólo 
una triste memoria.

Enterrada por siempre
en el olvido.

domingo, 18 de noviembre de 2018

La cucaracha

Si le tengo envidia:
Qué sea con pasión.

Si vive más:
Qué en enserio viva,
Qué me enseñe
Qué ilustre.

La vida de ser hilo,
Estaría entre sus alas,
Su tamaño,
Su fuerza.

Por Dios santo,
Qué no huya,
Qué no corra,
Qué me perdone.

A lo lejos
Un crujido,
Siete días de desamor
Llegan a su cabeza.

Respira.

Atrapado en la distante
marea carmesí
azotado por vapores de azufre.

Siempre me
he preguntado si por esto
vale la pena
el dolor.

He perdido la noción
del amanecer
y las tardes cálidas.

En la madrugada de Sábado
ausente en el desperdicio
y con una herida punzante
como recordatorio.

Sigo vivo
al final
eso es lo que importa.

Puedo tratar de volver
o simplemente desaparecer
cual alma penitente
entre la neblina.


Hola, de nuevo.

¿Quieres ver mis heridas?

Estaré bien
al apagar las luces, sólo en penumbras
me atrevo a sanar.

¿Quisieras verme intentarlo?

Una vez más
antes de que el tiempo
vuelva a dictar
sentencia.

¿Te gustaría verme caer?

Y tras el impacto
del ardiente lago sangrante
pretender que
no fué tan malo.

sábado, 17 de noviembre de 2018

Balbuceo.

He de jurar vendetta
antes de terminar
con esta lamentable existencia

Debí alejarme
de aquellas luciones obsoletas
y correr lejos
de de todo
lo que me ataba.

Es tarde para enmendar mi pasado
daré un salto de fe
y apostaré mi corazón en ello.

Reconocer que
aquel futuro era demasiado
hermoso
e inalcanzable
para desgraciados
como yo.

Aquelarre.

Bajo el viejo roble
cobijado
por la luz
y calor
del fuego fatuo.

Tal vez mirar atrás
e intentar detenerme.

He de prometerte
que buscaré la esperanza
perdida
hace tanto tiempo.

Sólo me espera
el azufre.

A lo lejos las brujas
dan el espectáculo de llamas
desbordantes
en éxtasis
y desesperación.

Puedo escuchar
el llamado.